Abrir la app del banco antes de ir a dormir, repasar mentalmente la lista del supermercado mientras se camina al trabajo, postergar una factura para pagar otra o sentir una opresión en el pecho cuando llega la fecha de vencimiento de la tarjeta. Esas escenas cotidianas, repetidas a diario en millones de hogares, resumen el rostro más tangible del malestar que atraviesa a la Argentina.

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, la encuesta global Worldviews Survey, desarrollada por la consultora Voices! junto a la red internacional WIN (Worldwide Independent Network of Market Research) en 45 países, le puso cifras a una sensación generalizada: el 50% de los argentinos afirma experimentar estrés con frecuencia.

La cifra representa un aumento interanual de 17 puntos porcentuales respecto del 33% registrado en 2025 y ubica al país entre los de mayor estrés frecuente de la región.

A nivel mundial, las presiones laborales y las preocupaciones económicas comparten el primer puesto entre los factores mencionados, con un 32% cada una. En la Argentina, en cambio, la falta de dinero y las deudas encabezan las respuestas: el 54% las señala como motivo de estrés.

Hogar y juventud

El impacto del estrés no se distribuye de manera uniforme. Detrás del promedio nacional conviven realidades donde la sobrecarga física, emocional y económica se siente con mayor fuerza en la vida diaria.

El 57% de las argentinas declara sufrir estrés frecuente, frente al 41% de los varones. Esa brecha de 16 puntos porcentuales sitúa a las mujeres del país entre las diez poblaciones femeninas con mayor estrés frecuente del mundo y en el tercer lugar de América Latina, por detrás de Chile (66%) y Ecuador (59%).

Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el estrés frecuente alcanza al 54%. En este grupo, los factores mencionados incluyen la falta de empleo (40%), las tensiones en los vínculos familiares (37%), la incertidumbre ante cambios importantes en la vida (16%) y la exigencia de las redes sociales y el uso excesivo del celular (13%).

Motivos de estrés

La falta de dinero y las deudas encabezan los motivos señalados por los argentinos, con un 54%, seguidas por el desempleo (32%), el trabajo (28%), la familia (26%) y la salud (20%). Las respuestas muestran el peso de las dificultades económicas y laborales, junto con las preocupaciones que atraviesan los vínculos y el bienestar personal.

El cuerpo

Las preocupaciones económicas ocupan un lugar central en las respuestas de los argentinos. El desempleo y las exigencias laborales se suman a las dificultades para pagar las cuentas y sostener los gastos cotidianos.

Como señala Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices!, la dimensión del problema trasciende la esfera personal: “Pasamos de un 33% a un 50% de personas que dicen experimentar estrés con frecuencia en apenas un año. Que más de la mitad de los argentinos señale las deudas o la falta de dinero muestra hasta qué punto las preocupaciones económicas han penetrado en la intimidad de los hogares y en la salud cotidiana. Estos datos nos invitan a pensar la salud mental no como un problema puramente individual, sino como un fenómeno social, estrechamente atravesado por las condiciones en las que la gente vive y proyecta su futuro”.

Para Richard Colwell, presidente de WIN, la lectura global destaca el peso de las preocupaciones cotidianas: “La gente no habla de las guerras o la política lejana cuando repasa qué la estresa, sino de pagar las cuentas, conservar el empleo o cuidar a la familia. Esas presiones cotidianas son las que alimentan el estrés crónico”.

Este mapa de tensión constituye el telón de fondo sobre el que se despliegan las historias de nuestro especial “Salud Mental: la otra pandemia”. Detrás de las cifras hay personas que intentan sostener sus rutinas, atender sus necesidades y encontrar apoyo cuando el presupuesto no alcanza o el cansancio se acumula.